Las flores son uno de los gastos más bonitos de una boda y, casi siempre, lo primero que se tira cuando termina. No tiene por qué ser así: con un poco de organización, casi todas pueden seguir siendo útiles.

Las mejores formas de aprovechar las flores de una boda son secar el ramo de la novia, enmarcar flores prensadas, conservar pétalos, convertir parte de las flores en una joya y repartir el resto entre invitados, familiares o personas que no pudieron venir. Lo esencial es decidir quién se encarga de cada cosa antes del día de la boda.
Es lo más sencillo: colgado boca abajo en un lugar oscuro, seco y ventilado, tarda entre 2 y 5 semanas. Después puede quedarse en un jarrón sin agua. Tienes los tiempos y los demás métodos en nuestra guía para conservar un ramo de novia.
Presa las flores entre papel absorbente y colócalas en un marco con fondo claro. Funciona bien con flores de pétalos finos y es un detalle bonito para el recibidor o el dormitorio.
Los pétalos secos caben en un frasco de cristal y duran años. Puedes usarlos para decorar la mesa en vuestro primer aniversario o para una caja de recuerdos.
Una flor, o varias, conservada en resina y convertida en pendientes, un colgante o un anillo. Es la única idea de esta lista que puedes llevar puesta cada día. Las hacemos a mano, desde 35 €. Cómo funciona.


Es lo más fácil si lo organizas antes: que cada mesa se lleve su centro al final. Pídele a alguien de confianza que lo coordine para que no se quede nadie con la tarea.
A los abuelos que no han podido asistir, a un familiar enfermo o a un amigo que vive lejos. Un ramo pequeño al día siguiente es un detalle que se recuerda.
Algunas residencias, centros de día y parroquias agradecen flores frescas. Llama antes para confirmar que las aceptan y para acordar cuándo recogerlas, porque aguantan pocos días.
Si hay flores que no van a servir, el compost es una salida sencilla. Quita antes los alambres, las cintas y los plásticos.
Lo habitual es repartirlas entre invitados y familiares, llevarlas a quien no pudo asistir o conservar las más especiales, como el ramo de la novia, secándolas o convirtiéndolas en una joya. Lo importante es decidir quién se encarga de ellas antes del día de la boda.
Frescas, pocos días. En cuanto termina el evento conviene ponerlas en agua limpia, en un sitio fresco y sin sol directo, y decidir enseguida cuáles quieres conservar.
Sí. Puedes quedarte con las que más te gusten o con un tipo concreto de flor. Si quieres hacer una joya, cuéntanos cuáles tienes y te decimos con cuántas se puede hacer cada pieza.
Sí. Trabajamos con las flores de un ramo especial o de cualquier día que quieras recordar.
Desde 35 € unos pendientes, 39 € un colgante o un anillo y 69 € un juego completo. Te confirmamos el precio exacto antes de empezar.